domingo, 10 de noviembre de 2013

Sin Vergüenza...

Por: Paloma Cuevas
Sin Vergüenza
Nunca se había sentido atraída por alguien como él… eran la personificación de los opuestos, ella inteligente, preparada, con un alto nivel cultural y sobretodo con una conciencia de sí que jamás habría permitido que un “tipo” como ese se acercara a menos de 10 metros de distancia… era tan básico, tan primitivo, tan macho y estúpidamente misógino, y sin embargo en la cadena de mando quedaba por encima de ella… a tres lugares en el “Cronograma” (- “Hasta en eso es un imbécil” - ella pensaba… “Organigrama, se llama Organigrama”). Recibir órdenes de un tipo “así”, le resultaba denigrante… y sin embargo no había de otra.. con todo y su pedigree ella tenía miles de responsabilidades que cumplir y no podía darse el lujo de volver a comenzar un día cualquiera entre semana.

Siempre al mirarlo se preguntaba cómo era posible que “él” hubiera llegado hasta ahí…seguro que a pesar de ser un troglodita… tenía  a “alguien”, una “palanca” de esas que con una llamadita lo arreglan todo… no había otra explicación posible.

Un día de estos fue convocada a junta… y al parecer “él” encontraba cierto placer en evidenciarla, en tratar de hacerla quedar como incompetente cuando la información de la que ella carecía era justo la que “él” “omitía” darle… y ella siempre lograba de una u otra manera salir avante sin por ningún motivo hacerlo quedar a “él” como el “soberano Imbécil” que era… pareciera que “él” se extasiaba en ponerla a prueba y que cada vez que ella respondía acertadamente la admiración de “él” y sus ganas por ella crecieran.

Ese día al término de la junta “él” le regaló una sonrisa y extrañamente ella correspondió.  Se veía bien así sonriendo.. y luego remató diciendo: -“Muy bien señorita R, esta vez sí que nos dejó sin palabras”
Esa noche de ese día… ella soñó con “él” no como el estúpido ogro de todos los días sino como un amante dedicado y conocedor.
Sintió un tremendo  escalofrío al recordarlo a la mañana siguiente, pero sonrió.

Tras esa dichosa junta, todo cambió… la actitud de “él” pasó a ser medianamente caballerosa y educada, era como si todo hubiera sido una actuación, y es que eso era aún más irritante, ¿sería que ella era bipolar y no la habían diagnosticado? O, ¿el  bipolar era “él” y ahora resultaba hasta contagioso?

Una tarde al término de la jornada laboral todo mundo se había ido… se escuchaba sólo el ruido de la impresora en el pasillo común, ella se había quedado tarde a trabajar y fue a ver quién demonios era el irresponsable que osaba cancelar su impresión, tras horas de estar trabajando en un reporte “sumamente importante”.
Se lo encontró ahí de pie  junto a la impresora, se miraron no hablaron y ella fue hacía el primero con toda la intención de reclamarle, tan pronto iba a enunciar una palabra “él” la tomó por la cintura y la besó largamente en la boca… desabrochó su blusa y se deshizo hábilmente de su falda… ella musitó un par de excusas cuando de repente lo escuchó decir “Cállate ya, que la vergüenza nos encuentre desnudos, no hables, no pienses… sólo siente…”



¿Qué tanto es Tantito?

Por: Paloma Cuevas
¿Qué tanto es tantito?

 Y cuando de repente la maldad inherente a mi persona hace de las suyas y le permite al diablito que en mi habita salir a respirar, me pregunto... ¿será que de verdad soy tan mala? ¿Será que de verdad no te dejo dormir por las noches hasta que tus manos no me recorran de memoria y tu aliento llene de ti a mi aturdido ser?

Y es que en las noches de luna llena (y en las de luna creciente, y luna menguante y luna nueva también), esa dulce sensación de desamparo que le da a tu carita de hombre dependiente el mirar mi desnudez de nuevo frente al espejo reflejada en la recámara me causa tanta gracia...

Yo pongo cara de virgen de medianoche, y tú hipócritamente aparentas sorpresa, como si fuera la primera vez que me miras desnuda, que develas mi cuerpo, me cubro aparentemente horrorizada ante la voracidad de tus ojos que me devoran a cucharadas... Y te lo digo así: "ya éstate en paz", como si con eso se detuviera la carnicería de tus miradas clandestinas.

Siempre digo con tono fastidiado, " ya deja de mirarme así, no es lo correcto"  (¡Como si de verdad me molestara tu atrevimiento!).  Y -"es que es un suplicio" comentas... El mirar caer mi ropa, e imaginar como la tela acaricia mi piel, sin dar espacio para que tus manos lo hagan, sin dar permiso de que tus ojos miren más abajo de mi escotito... Y como que te enseño, pero nomás tantito,es que es delicioso mirarte excitado, saberte como loco, caminar como vil gato enjaulado...

Hoy tengo una idea distinta, ya desde hace tiempo no te permito mayor cercanía que los momentos frente al espejo, cuando me desmaquillo...

    Te la suelto así sin más:"¿Cansado, papito?", yo sé que hay algo en el tono dulce sexoso de mi voz, que ya te puso chinito, chinito... ¡Ah es que cómo me divierte! ¡Ah es que cómo le improviso! Y entonces te invito:-"Llévame a cenar, yo seré el postre! ¿ O es que no quieres morderme todita? Dejo caer el vestido de tela que parece volar sobre mi cuerpo encendido... Y es que no seré modelo, a pero qué ganitas le echo y a las pruebas me remito.

Fantasías antes, fantasías después... Chocolate incluido, mordidas, risitas estúpidas, llantos, vamos, nos llevamos, nos mareamos... Nos dejamos ir lentamente encontrando las mareas... Me pides entrega y desfallezco, me pides que te ame y es entonces cuando la magia termina; ¡ah que maldita costumbre de pedir bazookas en lugar de aspirinas!

Ya lo decía mi abuela en su infinita sabiduría-:"¿Pa' qué tantos brincos, si el suelo está parejo?" Hasta aquí todo era divertido, unos cuantos engaños y ya no soy más tu niña y como no he terminado, le pongo a mi herida un poco de xilocaína...

Cierro los ojos y te disfruto por completo, nos fusionamos, nos revolvemos, nos contorsionamos... Si el recuerdo llega antes que tú, seremos pasado... ¡Cierro los ojos y me doy cuenta de que amanece y no te amo!

Papi, ¿Contamos estrellas?

Por: Paloma Cuevas

Papi, contamos estrellas...

Once upon a time... Había una vez o uno de esos principios que nos contaban las mamás o las abuelitas al principio de cualquier cuento de hadas... Había en un reino muy muy muy lejano una princesa semi-inocente que jugaba con muñecas y deseaba esperar por un dulce y todopoderoso príncipe azul... El tiempo pasaba y esta princesa llamada Cándida jugaba a enamorarse del hombre perfecto: joven, apuesto, profesionista, con sonrisa de pasta  de dientes, pero con un pequeño inconveniente, una novia con la cual llevaba aproximadamente ocho añitos, la cual lo había acompañado durante toooooda la carrera,la titulación y que como perrito fiel esperaba una estrellita en forma de acta de matrimonio (la cual dicho sea de paso entre más se Cercaban y amigaban Cándida y Antonio, más se alejaba de las garras desesperadS de Beatriz...)

Todo el tiempo lo pasaban juntos, y es que a Toño le encantaba jugar al papá con Candy, que de por sí no contaba entonces ( y que conste qe dije entonces) con la malicia adecuada para evitar ser manipulada física y sicológicamente por este Maquiavelo disfrazado de sicólogo clínico...

Mientras Candy caía en la red tejida cuidadosamente por Toño, Beatriz elucubraba como evitar perderlo, y utilizó una terrible maniobra en la cual por supuesto el susodicho manipulador puso su semillita y ella quedó embarazada a sus escasos veintiocho añitos ; rompiendo de esta forma para siempre las esperanzas de Candy de aprender las artes amatorias de la mano del próximo progenitor... Candy devastada y por supuesto en este dulce mundo del señor abundan las almas caritativas dispuestas aenseñarle a amar a una "nuevecita"  e inconsolable niña de 18 años, Rocío como buena amiga al ver sufrir a Candy decidió que le gustaba para cuñada y la invitó a la fiestecita de su hermana Gloria en donde por extrañas coincidencias del destino se encontaria Gabriel, el hermano menor, un contador gris, amargosito y que segurito no saldría ni en rifa por hígado y mal encarado...

La miró solo un minuto y fue suficiente, carita de ángel, la promesa de su inocencia y además abdomen planito, planito, como un sueño de contador encontrándose un declaración de impuestos sin un sólo tachoncito....

Ella le sonrió distraída, ¡era tan soso! Él intentó ser simpático por primera vez en su vida, al darse cuenta de que no lo conseguía decidió emborracharla... no se le iba a ir viva...

Ella cooperó con gusto como si quisiera regalarse y entonces comenzó a contarle la historia de Toño...¡maldito tequila! Ella reía, estaba ya blandita... cuando lo miró: Carlos Lennon, papacito y carismático, hermano mayor de Gloria y Rocío, ¡ah sí lo olvidaba! también del gris contador, la tomó de la mano y le ofreció llevarla a mirar las estrellas ante el rostro descompuesto de Gabriel... cuatro horas amansándola y llegaba él, siempre él con su voz eternamente raposa, con sus manos expertas, con su mirada insinuante y se la llevaba convencida, sin decir ni una palabra, media hora después ya se besaban, cuarenta y cinco minutos después sus lenguas se conocían a la perfección y sus cuerpos se necesitaban...

¡Se dieron y cómo lo hicieron...! Toda la noche fue tan corta, y a pesar de ser el treinta años mayor, suplía con entusiasmo y pasión lo que podría haberle fallado en belleza, nunca más se ha sentido adorada de ese modo Candy, ni ha intentado la singular proeza de contar las estrellitas del cielo, mientras un hombre le recita a Benedetti suavecito al oído...

-"¿Cómo amaneciste luz de estrellas?" preguntó mr. Lennon... Candy sonrió y deseo seguir viviendo y no durmiendo todas y cada una de las noches que ese hombre sería capaz de agregar a su diario... prometió no sentir, pero disfrutar y aprender, olvidó el nombre del innombrable y se convirtió en un crucigrama en un reto.

Mujer Divina...

Por: Paloma Cuevas

Mujer Divina… Mujer Divina

Tienes el veneno que fascina en tu mirar… Mujer que no se olvida, tienes vibración de sonatina pasional… Tienes el perfume de un naranjo en flor, y el altivo porte de una majestad… (Agustín Lara)

Así comenzó esa tarde, que se antojaba interminable… quedar de verme con un señor “treinta años” mayor que yo… y pensar en que estaba cometiendo probablemente “la mayor estupidez de mi vida”, lo cual ya es decir bastante porque he cometido tantas, tan divertidas algunas, tan dolorosas otras, decir:-“Sólo lo veré una vez, y si no me siento a gusto, pues me desaparezco y ya.”

Verlo llegar desenfadado, con cara de que todo está bien y esa seguridad con un toque de sex appeal, que dan los años y los viajes… de lejos se ve muy muy muy mayor, como un arqueólogo con riesgo de ser descubierto con sus hallazgos y examinado con carbono catorce para determinar su antigüedad.
Siempre me he burlado de lo que los demás opinen, pero sí se ve muy mayor, hasta que comienza a hablar y de  cerca, de cerca sólo me veo en sus ojos azules…  de esos que se ven temerarios, y cínicos al mismo tiempo.

Me toma de la mano y me lleva caminando de un lado a otro, platicándome  del mundo, criticándolo todo, soñando un poco, siendo brutalmente sincero…
Ya me cayó bien. ¡Carajo! Y a mí normalmente nadie me cae bien, y menos de primera impresión, la mayor parte de la gente trata de impresionar a los demás, de hacerles creer que es buena persona… sin embargo el me dice: “Creo que esta será la primera y la única vez que te vea”, cuando le pregunto el por qué, me contesta: “Porque yo soy EL indeseable, no respeto valores, no respeto banderas, y me vale gorro todo…”
Debió haberme dado terror, y sin embargo, me causa mayor interés, quiero seguir conociéndolo, sabiendo que no es lo “adecuado”, lo políticamente correcto… él es el diablo…y sin embargo cedo.

Caminamos, platicamos, tomamos café por horas, hasta que decide invitarme a “otro lado”, no sé qué lado será, pero muero de ganas de recostarme a su costado y sentir su respiración, cuando me platica sus cosas, todo se enciende, se ve mucho más lindo, intenso, y hasta sofisticado…

Primero siento miedo de su fragilidad, de su piel que se antoja suavecita. Alguien me ha hecho el comentario –“¿Crees que te aguante el paso?, son muuuuuuuuuuchos años”, y de repente al llegar al “lugar” anunciado, verlo sacar un cigarro, fumar relajado…

Entonces se acerca a mí… y me besa, largo, despacio, sin prisas, pero al mismo tiempo tan apasionado, es como si se tomara el tiempo para saborear el beso, como si en nuestra piel no pasara el tiempo, me va despojando de la ropa, de la fachada, de los miedos, se desnuda, y tengo miedo, no quiero ver y como los niños chiquitos, entreabro los ojos para que entre su imagen primero en mis ojos, y después a mi cuerpo entero…
“Quiero viajar tu cuerpo” dijo entonces y me sentí tan vasta, tan bella, sabe darme mi espacio, mi tiempo, me espera.
El miedo se transforma en terror, no es natural, es el demonio, es inmenso, y yo indefensa ya ahí… temiendo su embestida… y al mismo tiempo esperándolo como si no pasara el tiempo…nunca el terror se sintió tan bien.
Llega a mí, me posee y no me había sentido antes viva, me hace el amor, me paraliza, me hipnotiza, mi cuerpo se mueve a su ritmo, me siento, me siento, lo siento, lo disfruto, me pierdo…

Y antes de que la noche termine a su lado desfallezco, una y dos y luego tres, cuatro veces, el tiempo y los años ya no importan y los míos valieron la pena, porque hoy he conocido la dicha, el amor, el sexo, estoy a su lado, con la mente en otra parte, plena.

Mojándolo todo...

Por: Paloma Cuevas

Mojándolo todo...
Tendida, con los muslos como alas abiertas,
dispuestas al vuelo… me incitas, me invitas a viajar
por lácteas vías y negros agujeros
levemente desvelados por tú mano que juega
por pudores y sudores enjugando
entre pétalos de carne, el estigma
de tu flor más desnuda,
Mojándolo todo...
Luis Eduardo Auté

Escuchar veinte veces la bendita canción de Luis Eduardo, y tratar de ponerme en el mood adecuado, sin dejar de temblar mientras me voy quitando la ropa, eso de ir a una cita sin haber tomado un bañito relajante no es algo que me guste, una copa de vino tinto que de repente va vaciándose mientras voy por toda la mínima extensión de la casa, cantando y tarareando la canción; convenciéndome de que sentir de nuevo no está tan mal…
Ya sin ropa, comienza de nuevo y dice: “Tendida, con los muslos como alas abiertas”, me recuesto e imito la posición de la mariposa, con los muslos a punto de iniciar el vuelo, mi mano viaja desde mi rostro despacito, he decidido adorarme esta tarde antes de tomar el baño que me dejará lista para mirarte esta tarde otra vez…
Quiero reconocerme y sabrosearme, ¿estará mal acaso? Son ya dos años sin permitir pene-tración alguna, sin aceptar caricia de alguien que no sean mi hijos, ya casi no soy mujer, soy una planta, completamente asexual y en muchos sentidos cuasi domesticada… pero hubo un tiempo en que mis piernas estaban dispuestas al vuelo, en que ponerlas alrededor de una cintura, de un cuello, de una almohada era el éxtasis total, en que estaba dispuesta a sentir… fue hace tiempo…
Comenzar a sentir mi piel, de nuevo, es suave, es sedosa, fresquecita, y mis senos responden bien, no son inmensos, son pequeños la medida perfecta para la boca de no cualquier cualquiera…
Sentir cómo los vellos de los brazos se erizan al toque de mis manos, al roce de mis uñas…
Mi sexo se humedece, lo siento lubricar y me emociona, sigo viva… convertirse en planta no es opción, a mí no me conforma el calor del sol, saber que dentro de mi ser hay un volcancito que aún responde a un roce, a una palabra, a un recuerdo.
Tocarme y sentir mis pliegues, suaves, el sudor frío comienza a recorrer mi columna vertebral, encontrar el centro de mi universo y saber que hoy es el día, hoy te quiero sentir, quiero besarte vertical y horizontalmente, quiero darme a ti y que mi cuerpo te reciba, saber que entras en mí y sentirme aquí, dejarme ir en ti, y que te vengas en mí.

La canción vuelve a comenzar y la voz de Auté dice: “me incitas, me  invitas a viajar  por lácteas vías y negros agujeros levemente desvelados por tú mano que juega…” y mi mano juega con mi clítoris, que para este momento reboza de placer y se llena de mi humedad imaginándote entrar y descubrirme así, sé que no sucederá, mi casa está y estará siempre vedada para ti, pero imaginarte vuelve este juego en algo aún más intenso…
Imagino escuchar de tu boca una expresión de asombro, de censura y verte desnudándote para unirte a mí… dejarme terminar y comenzar otra  vez…
“pudores y sudores enjugando entre pétalos de carne, el estigma de tu flor más desnuda…” dice ahora la canción y para este momento yo ya estoy arqueada en mi propio placer… Mojándolo todo... ahora sólo me queda recibir el agua de la ducha y saber que mi piel está lista para que esta noche pueda ser la noche en que el celibato termine, hoy quiero estar, hoy quiero vivir, hoy quiero saber cómo vibra mi piel bajo el abrazo de tu cuerpo, a qué huele mi orgasmo al terminar jadeando junto a ti…




Deseando poseer tu locura, provocas sentimientos mundanos, ya nuestros cuerpos ruedan extasiados, dibujando figuras sobre la luna



Mr. Ripley

Por: Paloma Cuevas
Mr. Ripley
Soñar que la vida tiene muchas más facetas que el café de tu mirada que con el paso de los años se ha ido desgastando hasta volverse... ¿cómo decirlo sin sonar injusta? Turbia, aburrida, pantanosa... Nada que ver con los ojos de miel y de agua en los que me apetecía bañarme desnuda una y otra vez... Te has vuelto tremendamente predecible, y cada una de las veces en las que intento retomar el sentimiento que alguna vez tuve por ti se vuelve imposible a través de la estúpida cotidianidad que todo lo vuelve de polvo y arena.
Cansada de contemplarte siendo el motivo de mi aburrimiento decidí tomar la oportunidad de ir a un "curso" de superación personal, o fue eso lo que creo que te dije, llegué a la estación de autobuses vestida de forma casual tampoco era mi intención que el propósito de mi visita le quedara claro a todo el universo que viaja entre Toluca y el D. F.
Leer tu mensaje de texto (no el tuyo, ojos cafés de aburrida estirpe, el suyo de ojos de miel que dan ganas de saborear, mientras me inundan de su imagen, y me sumerjo en ellos), invitándome a salir de las paredes que servían de confinamiento, verlo llegar en ese auto que el llama clásico y que yo considero un vejestorio, el típico movimiento de galantería, desciende , abre la puerta, subo al auto, recibo un beso en la mejilla que deja mi cuerpo palpitando de manera inexplicable, aún no ocurre nada pero ambos sabemos que sucederá,  platicar de veinticinco temas sin sentido, hacer como que nada pasa, y verte posar la mano derecha sobre mi rodilla izquierda como al descuido, no moverme ni un milímetro y continuar así.... Hasta llegar a tu casa, respiración entrecortada... Reír como niños y olvidar que cada quien está huyendo de distintas realidades, tú de una vida mediocre y frustrada y yo de una vida chiquita y aburrida...
Sentarnos en el sofá donde siempre platicábamos, y que los besos ahoguen el sonido de la película que pretendíamos ver juntos... Tal vez no haya sido un curso de "superación personal" pero hoy me siento más mujer, más empoderada y plena que hace años...

Mañana será otro día pero a partir de hoy serás "El Talentoso Mr. Ripley"   

¡¡¡LEPSIA!!!

Por: Paloma Cuevas
Lepsia!
La anunciación de la despedida, suele inundar la mirada con gotas de saliva nunca entregadas, podrían ser besos no dados, suspiros cuajados.
En esta ocasión la música de fondo era de los Smiths, escuchábamos “Please, please let me get what I want”, y tú te despedías largamente de mí, decías que era momento de hacer cambios en tu vida y que esta relación ya no era lo que necesitabas, que si te sentías incompleto, que si te estabas dando a medias, y no sé cuantos pretextos más.
Tus palabras como eco en mi cabeza… “Esta relación”, y yo preguntándome con una mezcla entre confusión y estupidez ¿Cuál relación?, no se supone que esto era un simple free… una amistad que daba derecho a encuentros fortuitos, en ¿qué momento le pusiste una etiqueta? y peor aún para mí: ¿Cuándo dejé de darme cuenta de lo que estaba sintiendo por ti?
Y es que el que mucho se despide… pocas ganas tiene de irse y tal vez muchas, pero muchas de venirse, de entregarse, de vaciarse y es que ya lo dijo el poeta “No hay lugar a donde yo me vaya o en donde yo me venga mejor que tu cuerpo” y si ese cuerpo del que hablamos era el mío, ¿por qué negar la caridad a un desposeído?
Tu mano acariciando la mía y yo sintiendo mis dedos como los pétalos de una margarita en pleno proceso de deshojamiento: -“me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere…” Mis alas en el suelo como las de una mariposa lisiada y todo por causa de tus palabras… “Esta relación”,¿Cuál de ellas? : ¿La de amistad, la de complicidad, la de cachondería, la de camaradería, la de amantes? Cuando deshojamos mariposas en lugar de margaritas... ¿será que aún preguntemos: Me quiere, no me quiere?... y ¿realmente desearemos conocer las respuestas?
Mientras lloraba en silencio tu partida inminente, (tampoco se trata de dar tus lástimas al desprecio, diría mi abuelita con sabiduría),  desnudando para ti mi alma y mi cuerpo, escuché como me decías mientras el vestido caía al suelo: -“nunca podré amar a ninguna otra mujer, eres el amor de mi vida...” y después te desvaneciste en una nube de humo de cigarro que inundo la habitación, y me nubló la vista. En espasmos violentos debajo de ti, buscaba volver a escucharlo completo: “nunca podré amar a ninguna otra mujer”, pero lo que me invadió fue tan contundente que no acerté a escucharte más y cerré los ojos para no pensar.
Nos besamos lenta y pausadamente como si quisiéramos detener el tiempo en modo infinito, me tocaste toda el alma, llegaste a donde solo tú sabes hacerlo, y de repente sonreíste como si nunca antes me hubieras visto y cuando te pregunté por qué, pusiste cara de acertijo... Esa no era la respuesta correcta...Una mujer necesita romance de vez en cuando para no sentirse sórdida y superficial, una mujer requiere un príncipe azul aunque a veces se enlode el alma mientras entrega la piel.
Mirarnos, desearnos, disfrutarnos, compartirnos, qué delicia tomar la decisión de darse así, de dejar de ser dos para fusionarnos y que el segundo que dure ese choque sea fascinantemente eterno.
El ataque epiléptico que anuncia una visión compleja de la vida, de la verdad… el orgasmo, el tuyo el mío y el sincronizado, nos convierten en seres humanos, en seres alados…
A pesar de mis esfuerzos por mantenerte interesado, llego el punto en que soñando con las estrellas de tu pecho... busque el cielo y encontré el infierno... (Ah, ¡qué intensa!) y sin embargo, no hay algo que pueda reprocharme, y no me arrepiento, esa “relación” de verano fue algo inconclusamente intenso.
Cuando los espasmos terminaron encendí la luz,  y me encontré con las telarañas de mis miedos en la ventana... volví a apagarla, como apago con pasión mi indefensión, mi declaración humana.
Y es que todos los muertos huelen igual: a culpas pasadas por agua y sal... De repente ya ni con loción podía quitar de tu piel ese aroma a culpa pasada, a reproche y se volvió insoportable al punto de que cuando por fin decidiste retirarte yo ya me había ido hacía tiempo.


Hasta la m....

Por: Paloma Cuevas

“Es aquí en la vida en donde tengo que encontrar remedio de la vida. Y una buena receta es el amor y saber mirar por encima del hombro de mis propias penas. Mi miseria es una parte de la miseria humana. Y pueden sufrir con mi corazón todos los hombres. “
Jaime Sabines
Estoy hasta la madre de que creas que no ha pasado nada… que todo sigue igual.. cómo habría de hacerlo cuando al calor de las noches robadas nos hemos conocido de principio a fin los cuerpos.. y te empeñas en llamarme “amiga” cuando la amistad ya no alcanza a definir lo que hay entre tú y yo.
Después de saberme de ida y de venida tus lunares y tus marcas de nacimiento… de conocer la línea de tu espalda que baja hasta donde me pierdo… ¿cómo diablos que no ha pasado nada? ¿Es sólo falta de escrúpulos o estupidez manifiesta?
Y es que eso de refugiarme en la fantasía de que escribimos los apellidos conjugados a ver cómo suenan a mí no me interesa, a mí lo que me gusta es ver cómo quedan nuestros cuerpos entrelazados en la danza de las sábanas que se antoja interminable… intermitente, impostergable…

Y siempre al terminar y despedirnos digo que será la última vez que te vea… pero luego te apareces con tu cara de mueca enmarañada y me desgarras el cuerpo y el alma… para dejarme hecha jirones de mujer enamorada…

Y luego comienzo a extrañarte y es donde la tortura comienza a pesar de saber que estoy a sólo una llamada de mi placer, pero ¡carajo! Son los mismo diez números de ida que de regreso… ¿Por qué habría de marcarlos yo?

Márcame tú de vez en cuando, así como me marcas la piel cuando me muerdes, cuando excito tu área primitiva y te olvidas de tu educación universitaria para convertirte en una madeja de suspiros, de gemidos, de gimnasia…

Márcame y hazme sentir a veces cortejada, que no me sienta tan huila, eso solo puedo y quiero serlo en tu cama.

Engáñame con que te importo aunque sepa que estoy equivocada.
Hazme el amor, ilusióname, a veces disfruto esas mamarrachadas…

¿Y si en vez de elucubraciones nimias tomo el celular y vacío tu alma?
¿Cuándo te hago el amor sin cafeína soy menos yo y más la dulce mujer que buscan tus palabras?
¡¡Pero, qué pereza vivir así la vida!!

Mientras me falte yo, no tiene caso nada.

¿Seguiré pensando lo que pienso, si dejo y espero que vacíes en mi tu rabia? A fin y al cabo macho exacerbado… deseas que me entregue a ti como manso
corderito, sin experiencia previa, sin movimiento de caderas, sin deseo, sin gemir, sin nada…
Y en vista de que esto es sólo “ESO”… Te digo adiós aunque te quiera un poco… ¡a la chingada!


¿Enamorarme yo? No gracias, me ahorita no tener ganas…

Por: Paloma Cuevas
¿Enamorarme yo? No gracias, me ahorita no tener ganas…
Si hay algo que deteste en el mundo es esa tímida hipocresía con la que nos erigimos en jueces de la vida del otro, esa candidez con la que nos atrevemos a describir y discriminar el bien del mal, como si todas nuestras vidas fueran completamente ejemplares y no tuviéramos todos de vez en cuando un esqueleto en el clóset que de tanto convivir con él se convierte en cotidiano. Uno de esos esqueletos que deliciosamente nos anuncian que somos humanos y que de vez en cuando cometemos estupideces que nos dejan sonrisitas en los labios y recuerdos que a veces mencionaremos diciendo, “Una vez la prima de una amiga me contó que…”
Esta reflexión con tintes de disertación filosófica, surgió el otro día cuando una muy querida E anunció con toda la magia que produce su sonrisa de niña de trece años sin decirle a nadie según ella…  que está más que enamorada e infatuada con un tal J, el cual aparenta no darse cuenta de nada, y que sin embargo disfruta enormidades de su dulzura y compañía.
¿Por qué me impresionó particularmente esta situación? Sencillo por dos razones primordiales:
1.    E es una inocente virgen de treinta y tantos que se ha guardado para disfrutar de su piel con la persona que considere que merece la oportunidad de su primera vez, (cosa que por cierto no comparto, porque mi historia de vida es distinta y que sin embargo me parece romantiquísima… ¿Estaré envejeciendo o perdiendo mi capacidad de ser cínica?
2.     J  es un hombre casado, con una esposa a punto de ser madre nuevamente, y además trabaja junto a E todos y cada uno de los días de la semana… (lo cual vuelve ir al trabajo en algo absolutamente delicioso…por lo menos esa cara se le ve a E todos los días, y a mí me fascina porque me contagia y me hace darme cuenta de que eso de “… y vivieron felices por siempre…” no es SIEMPRE la única opción…
¿Qué es lo que me indigna cuando yo no soy el mejor ejemplo de candidez, ni de cumplimiento de votos, ni de celibato eterno, ni de nada de todas esas patrañas que usan las “feas” o “amargadas” para juzgar a quienes se atreven a vivir su vida como mejor les da la gana? Justamente “eso” la envidia que provoca una mujer hermosa, inocente, tierna y bastante dulce cuando se atreve a vivir, es como si a los otros les doliera el que se encuentre con la luz más bella y lo mejor de todos es que esa luz se decide a bañarla con su presencia en todo momento…
La complicidad de los diálogos, las sonrisita furtivas, las miradas matadoras, la necesidad de que la otra lo vea y los ojos de ella que no paran de hacerlo…
Entonces surgió un momento de amistad de esos en los que las mujeres se cuentan sus cosas, pero en realidad no dicen nada; a menos que la amistad (cosa muy complicada entre nosotras) sea real… y se lo solté… “E, tú te mueres por J”, se sonrojó, y preguntó con su voz más inocente, cargada de una sensualidad que desconoce cómo darse cauce “¿A poco es muy evidente?”, mi sonrisa le dio la respuesta y comenzó a justificarse diciéndome que no sabía cómo ocurrió, que ella se siente culpable, que nunca hará nada que ponga en riesgo lo que J y su señora como quiera que se llame tienen en común…
Lo más genial de la situación es que cuando le dije lo siguiente abrió los ojos más grande de lo que jamás he visto hacerlo a nadie en estupor…. “E, sí es muy evidente, exageradamente evidente de hecho… Ocurrió como ocurren todas la cosas maravillosas, sin razón aparente, pero además de todo no tienes nada de que culparte, cuando J le abrió la puerta a tus sonrisas es porque hace tiempo que dejó de importarle recibir las de whatever her name is… y entonces la culpabilidad Judeo-Cristiana… el bebé. Ella está embarazada… A riesgo de ser apedreada hasta la muerte diré lo siguiente y que me desmienta quien sea que tenga relaciones sexuales con el puro y claro propósito de procrear…:
 “…cada vez que me he embarazado no ha sido pensando en hacerlo, ha sido amando el momento y al hombre que elegí como padre de mis hijos (aunque ya sé que las elecciones no siempre son perfectas), ha sido disfrutando cada uno de los milímetros de la piel del otro y derramando la pasión en frasquitos de diez en diez mililitros (tampoco es el plan agotarla… jajaja), pero de una cosa estoy cierta y así se lo hice saber a E: nadie puede meterse en una pareja a menos que: la pareja ya no exista más y  que sea solo una pantallita social o que el tipo esté tan enfermo que busque llenar vacíos de los que después no tendrá la menor idea de cómo hacerse cargo,
Así que mientras son peras o son manzanas, olvídate de la opinión del prójimo, que lo más probable es que no entienda porque nunca lo ha vivido, o que muera de envidia porque conoce perfectamente lo que estás sintiendo y  en sus vidita aburrida entre cuatro paredes de 2x2 no se atreve a recordarlo. Vive, disfruta, toca, juega y aprende.
Ah y por cierto y lo más rico de todo… como diría cierto cabaretero de renombre del cual no debo escribir ni las iniciales… DÁTELO!!!


Contigo 23-10-13

Por: Paloma Cuevas
Contigo 23-10-13
Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
Yo no quiero contigo ni sin ti;
Lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
Es que mueras por mí.
Joaquín Sabina

Cansancio de escuchar veinte veces la misma canción y seguirla repitiendo interminablemente, cansancio de saber que no hay vuelta de hoja en esta historia estúpidamente indefinida y repetida veinte veces al día, veinte veces al beso, veinte veces al sexo.
Apago la música y la voz de Sabina sigue taladrando mis oídos, tus caricias aún queman en mi piel, tu boca aún se siente sobre la mía, tus dientes aún muerden mis labios, y sé que no es el momento de saberte saboreado, de sentirte tan presente… mi desnudez aún reposa en la cama.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste, para qué saberlo, como si dar un par de razones medianamente convincentes fuera a ser una disculpa que permita que se olvide lo que duele, no nos hagamos tontos, no nos juguemos a lo eterno, la fecha de caducidad en el empaque, el miedo de sabernos tan finitos, nos dio siempre el pretexto perfecto, la disculpa adecuada: “disfrutémonos hoy, yo no sé mañana…”
Y no hay punto de la piel en donde no te haya probado, donde no te haya sentido, donde no me hayas saboreado.
Llegar ese día, después de años de espera y saber que ya no hay escapatoria que al entrar ahí, no habrá más un mañana, todo será en presente, todo es hoy y ahora. Mañana no existe, estás hoy aquí, tu piel y la mía, tu boca y mi boca, tu sexo y mi sexo, la noche nos desborda.

Yo no quiero contigo ni sin ti… la confusión tras el primer beso, el primer acercamiento, tu sexo recargado sobre mí, aún sin atreverse a violentar la paz de mi interior, aun con tu impecable ropa puesta, hasta me da penita saber que terminará sobre el suelo, exageradamente arrugada: “El sexo solo es sucio si se hace bien”, las palabras de Woody Allen aún dando vueltas en mi cabeza y sonrío, mientras tú ahí, desnudo ya, sin atacar, pero deseoso, y yo aquí estando sin estar, me veo desde el infinito, te veo actuar y sé que de cierto no hay nada, que tal vez todo lo que se diga hoy, lo que se sienta hoy, lo que se disfrute hoy se desmienta mañana, que la luz del amanecer tal vez no alcance para que la piel que penetró mi ser siga siendo mía, y yo siga estando aquí…Tal vez mañana no me interese, pero hoy es hoy, y estamos juntos, tu desnudez es mucho más impresionante que la estética perfecta, eres tú y eso es lo que cuenta, tus ojos sobre los míos, y sentir tu peso sobre mí, “La Insoportable Levedad” a la que se refería Kundera, el peso es tan exquisito, cuando es el tuyo sobre mí, entras en mí, estoy muerta, y sin embargo siento, me muevo despacito, me muevo Cenicienta, me enoja mi nivel de sumisión y entonces decido que me da hueva ser princesa, no tengo nada que aparentar contigo, soy yo, soy imperfecta y aún así me deseas.
No quiero amarte, no quiero sentirte, quiero odiarte un poco para atreverme a disfrutarte y usarte, sentirme libre, y no importan las barreras del convencionalismo, en estas cuatro paredes que son cómplices de los gemidos, soy tuya, eres mío, y no quiero contigo, pero tampoco quiero sin ti…

Lo que yo quiero muchacha de ojos tristes…  ¡¡Cómo no estar triste!!! Si la danza de los cuerpos fuera eterna e intermitente siempre estarías dentro mío y yo sería tu casa y tu guarida, tu hogar, y tu cobijo, tu verdad y tu mentira, pero la danza termina y agotados nos abrazamos a saber que mañana será otro día, que ni tu realidad ni la mía son compatibles, que los besos queman la piel y que las sonrisas al terminar de amarnos se vuelvan fingidas.
Cómo no estar triste si todas las ocasiones en cuanto termina no sabemos si habrá una más, tal vez por eso la urgencia de darnos, de vaciarnos, de eternizarnos en la piel, en las mordidas, en las sonrisas, en la complicidad de tu mirada cuando me miras…

Es que mueras por mí…  Morir por ti… vivir soñándote, y saber que cuando me besas, todo inicia otra vez, que cuando me cohíbe tu mirada entiendo la sensación de la tierra al recibir la lluvia y todas las cursilerías que han sido dichas veinte mil años antes de mi existencia sobre la tierra, porque el hecho de que tu ser exista, de que tu sexo me penetre, de que tu mirada  me recorra es la razón perfecta para haber nacido. Yo nací para darme a ti cada día, cuando suceda, para ser infinita en tu misma medida…

Que me mires a los ojos y que me hagas sentir un rayo de luz me enoja, me encabrona, no se vale hacer sentir a una mujer una diosa y después refundirla en el fango del olvido, no se vale dar placer durante horas y después cerrar los ojos y dejarlo todo en el pasado, no se valen tantas cosas que contigo fueron mariposas volando siempre de flor en flor prometiendo ser eterno, ser de uno, ser mío…



Primer beso

Por: Paloma Cuevas
Primer beso…
Nunca había contado esto… y hoy hacer una excepción le 
pesa a las emociones que durante tanto tiempo guardé, sin embargo ya estuvo bien, es necesario hacer una depuración del espíritu y entender el porqué de tanta fascinación por las caricias, por los besos, por los cuerpos.
Cuando tenía 14 años era una niña tan inocente, estúpidamente inocente, tanto así que la vida me tenía reservadas “varias sorpresitas”, algunas de ellas bastante desagradables.
Entrar a la preparatoria fue un shock cultural. Tantos chavos, tanta gente, tanta vida, tanta libertad, tanto y más… yo viniendo de provincia de repente me sentía pueblerina, faltaban mi caja de foca y fab para sentirme en carácter, sin embargo mis maletas Louis Vouitton demostraban el poder adquisitivo o el status que debía ser el “adecuado”.
Mirar desde afuera el campus y saber que esa sería “Mi universidad”, preparar la ropa adecuada, la sonrisa correcta e ir a dormir para el primer día…
Llegar y entrar al grupo correspondiente y darme cuenta de él… estaba ahí con 19 años… mucho mayor que el resto de los “mortales” y tan pero tan guapo, inteligente, ocurrente, peligroso… su nombre R…
Ver llegar al profesor de física y escucharle decir R y B en el mismo equipo… si de por sí mis piernas estaban acalambradas, fue entonces que cayeron víctimas del adormecimiento y seguro que se pusieron a soñar con otras piernas, las de él… sin embargo entonces yo aún no lo sabía…
Volvernos amigos, caminar en los recesos, mirarlo mirarme y de repente ella llegó… Tan linda, tan inteligente, tan de 19 años y yo con catorce sintiéndome tonta, no era enamoramiento pero era gusto… ¡Mi gusto es, y quién me lo quitará? Escuchar que ya eran novios y yo seguir siendo sólo su amiga, muy amiga, como una hermanita menor decía él…

Verlos besarse en el receso y sentir asco ante el intercambio salival. Que ¿¡cómo es posible?!, Que qué asco de veras, y si se enferman y escucharle a ella reír diciendo: “Es tan tierna, creo que nunca ha besado a nadie.”
Sentir coraje en la boca del estómago y luego orgullo cuando él le dijo a ella: “Es que es pequeñita y es decente, es una nena todavía y pobre del tarado que lo intente… mira nenita tu besarás muchas bocas, pero todas ellas hasta que tu lo decidas…”
Sentirme siempre de él protegida.
Hasta ese día…
10 de Noviembre, él (R) no vino a la escuela, y se sentía tan vacía… tan tanta, tan vasta,  tan no mía. Y sin embargo tener que funcionar, nada tenía caso ese día.
Salir de clases y escuchar su voz: (NO, no se emocionen, no la de R, la de P diciéndome a gritos): “¿Con quién te vas?”, y contestar con la voz quebrada, “Sola”,  Entonces dijo P: “Te llevo” y yo “No es necesario, solita puedo.”
P contestó entonces: “Para nada, no hay problema, con gusto te encamino.”, ir caminando por Mérida, (la de la colonia Roma, no la Yucateca), llegar a Álvaro Obregón y comenzar a poner atención a los camellones, pasar los bísquets, la pape, la farmacia, ver a lo lejos “La Bella Italia” y seguir caminando, pasar la tienda de motos y llegar al portón del edificio, entonces él ( P) me acerca mi mochila y yo la recibo, se acerca de más, tan de repente, tan de prisa, tan de pronto, y me besa en la boca, introduce su lengua, la mueve, me toca, lo empujo, cachetada, salgo corriendo, mochila tirada…. Llego a casa y me lavo 3 veces los dientes… Mi boca ya no es nueva, ya no es limpia, ya no es mía…

Llegar al día siguiente y verlo a él (R) ahí sentado, con su sonrisa chueca, la usa de lado y yo sin poder levantar la mirada, se dará cuenta, como si fuera mi culpa, como si le fuera ajena y entonces escucharlo decirme: “¿Nos vamos Nena?” ¡¡Me enoja tanto!! Tarado, no soy su mascota; sin embargo camino delante, abre la puerta del salón: Matemáticas, la miss con su vendimia de catálogos que ante las preguntas contesta, - “las respuestas están al final del Baldor,  inténtalo mijito y si no entiendes me preguntas, ¿va?”
El me dice: -“¿Qué pasó ayer?” y yo :- “nada”, me indica y me escribe en una papelito :”Te espero en los salones de inglés, pide permiso,” Yo le contesto,  “primero vete tú, allá llego…”
Llegar y verlo ahí, como estatua, tan divino… contárselo todo, llorar y sentirlo abrazando y abrasándome, mirarlo entonces y sentir su boca presionando la mía… su lengua rozando la mía, temblar, querer escapar y no poder moverme… qué miedo, que terror, que rico… y así la boca perdió el sentido.


¿Bailas?

Por Paloma Cuevas
Hoy el recuerdo me llevó a tu puerto y es que estuve reviviendo momentos del pasado, esos, cuando la vida no tenía futuro, y todo se vivía en presente. Cuando nada importaba y las decisiones del momento parecían no tener consecuencia… Escuchaba música y siempre me sucede lo mismo, una cancioncita y ¡Bum! Fluyen los recuerdos.
Gracioso es que haya sido hoy. No es tu cumpleaños. No es el aniversario de aquella primera vez en que te viera. No es el festejo de haberme convertido en “mujer”, porque antes de ti no hubo antes, después de ti: varios despueces…
Conocerte fue circunstancial. Una causalidad, porque como alguien alguna vez me dijo: no hay casualidades, fuiste la causa de muchas tardes de rodillas raspadas, te pido  no me hagas explicarte porqué…conoces de sobra las razones…
Nos presentaron, fue X quien era tu free en turno dijo: “El es C y ella es B”, ocultando mi nerviosismo te di la mano…Nunca lo hubiera hecho, tú eres la razón para ese dicho, “les dan la mano y les toman el pie..” Segurito que por ti lo inventaron… le das la mano a C y te tomará del pie, pero se asegurará de recorrerte completita primero…
Nos miramos poco rato, de hecho tal vez un segundo, sonrisa apenas esbozada que sirvió para catalogarte de patán.
Más tarde me invitaste a bailar.
Yo dije: -“No sé bailar, “eso”, (refiriéndome a la música de salsa que se escuchaba en ese momento, haciendo valer mi derecho de niña UVM). Tú te reíste abiertamente, como todo lo que haces. Siempre abiertamente, sin máscaras, ni tabúes y me contestaste: “Mira mamacita el baile es la expresión vertical de un deseo horizontal, si no sabes, es porque no te han sabido llevar…”
Hipnotizada caminé de tu mano. ¡Ah qué razón tenías! Si yo sabía bailar, lo que pasa es que no me habían sabido guiar… Contigo todo fluía, era natural, las vueltas, la risa, los giros, el movimiento, la sincronía… ¡ah que ganas de bailar siempre así!
De ahí volverte a mirar un par de meses después. Justo el día en que comencé a dar clases en Derecho y verte ahí en esa aula de sexto semestre, yo con dieciocho añitos y tú bastante mayor (aceptaste veintiséis) y admitir que esa fantasía tal vez nunca se realizaría…
Verte perseguirme por todos los pasillos con cualquier estúpido pretexto, para externar tus dudas, para ayudarme con mis libros, hasta que un día fastidiado de mis carreras absurdas me soltaste: “Te deseo.” Sonrojarme hasta la punta del último cabello, balbucear: - “No es correcto.” Mientras me derretía por dentro, y es que ese “te deseo” era la verbalización de mis pensamientos… hubiera querido responderte: “yo también” y que pasara lo que dios quisiera, todo en ti era tan sensual que desearte era lógico… era un deseo animal… y entre más lo reprimía, más te me antojabas, sobre todo porque nunca antes…
Siempre después…
Verte llegar esa tarde y decirme: tenemos que hablar. No puedo. Tengo clase. Te espero. Salir de ahí de puntitas y verte aún afuera esperando. ¡Demonios, es que no te cansas nunca! Decir:-“Acompáñame a fumar un cigarro.” Caminar, y caminar, y caminar más lejos, hasta donde los prados hacían que el campus se viera pequeño, intuir que ya estábamos fuera del alcance del ojo indiscreto, había mariposas, estaban los árboles. El pasto se movía al capricho del viento.
Aparentar no estar nerviosa,
Verte extenderme un fólder con un par de documentos. Preguntar:”¿Qué es esto? Tu respuesta al mismo tiempo que leo: Alumno: Iglesias blah blah blah etcétera y anexas solicita baja temporal durante un año por motivos de índole personal, no terminar de leer y sentir tu abrazo en mi cuerpo, tu boca sobre la mía succionando mi vida, mis labios, mi aliento… decir de nuevo:-“no es correcto”, mientras con destreza desabrochas mi ropa y me despojas del pudor que estorba… sonrío mientras me recuesto…
Siento tu peso sobre mí, y no acierto a pensar más… me hundo mientras te hundes en mí… el dolor más placentero, primera vez creo, aciertas a decir mientras cierro los ojos y recuerdo por siempre la expresión de tus ojos, los veo cada vez que cierro los míos. Sentir miles de mosquitos picoteando mi piel y no querer moverme de ahí. Para eso se inventaron los ungüentos…
Comienza el vaivén de tu ser sobre el mío, lento como ese primer baile, cadencioso, lento y cada vez más y más violento, besos, caricias, rasguños, mordidas… Grito, te detienes, me miras y me dices “Eres mía, mamacita. Hoy y para siempre.” Trece años después quisiera decir que no es cierto, pero ambos sabemos y es nuestro secreto que siempre antes de un baile, me acompaña tu mirada y siento de nuevo tu aliento…Tiemblo.