Por: Paloma Cuevas
Sin Vergüenza
Nunca se había sentido atraída por
alguien como él… eran la personificación de los opuestos, ella inteligente,
preparada, con un alto nivel cultural y sobretodo con una conciencia de sí que
jamás habría permitido que un “tipo” como ese se acercara a menos de 10 metros
de distancia… era tan básico, tan primitivo, tan macho y estúpidamente misógino,
y sin embargo en la cadena de mando quedaba por encima de ella… a tres lugares
en el “Cronograma” (- “Hasta en eso es un imbécil” - ella pensaba…
“Organigrama, se llama Organigrama”). Recibir órdenes de un tipo “así”, le
resultaba denigrante… y sin embargo no había de otra.. con todo y su pedigree
ella tenía miles de responsabilidades que cumplir y no podía darse el lujo de
volver a comenzar un día cualquiera entre semana.
Siempre al mirarlo se preguntaba cómo
era posible que “él” hubiera llegado hasta ahí…seguro que a pesar de ser un
troglodita… tenía a “alguien”, una
“palanca” de esas que con una llamadita lo arreglan todo… no había otra
explicación posible.
Un día de estos fue convocada a junta… y
al parecer “él” encontraba cierto placer en evidenciarla, en tratar de hacerla
quedar como incompetente cuando la información de la que ella carecía era justo
la que “él” “omitía” darle… y ella siempre lograba de una u otra manera salir
avante sin por ningún motivo hacerlo quedar a “él” como el “soberano Imbécil”
que era… pareciera que “él” se extasiaba en ponerla a prueba y que cada vez que
ella respondía acertadamente la admiración de “él” y sus ganas por ella
crecieran.
Ese día al término de la junta “él” le
regaló una sonrisa y extrañamente ella correspondió. Se veía bien así sonriendo.. y luego remató
diciendo: -“Muy bien señorita R, esta vez sí que nos dejó sin palabras”
Esa noche de ese día… ella soñó con “él”
no como el estúpido ogro de todos los días sino como un amante dedicado y
conocedor.
Sintió un tremendo escalofrío al recordarlo a la mañana
siguiente, pero sonrió.
Tras esa dichosa junta, todo cambió… la
actitud de “él” pasó a ser medianamente caballerosa y educada, era como si todo
hubiera sido una actuación, y es que eso era aún más irritante, ¿sería que ella
era bipolar y no la habían
diagnosticado? O, ¿el bipolar era “él” y
ahora resultaba hasta contagioso?
Una tarde al término de la jornada
laboral todo mundo se había ido… se escuchaba sólo el ruido de la impresora en
el pasillo común, ella se había quedado tarde a trabajar y fue a ver quién
demonios era el irresponsable que osaba cancelar su impresión, tras horas de
estar trabajando en un reporte “sumamente importante”.
Se lo encontró ahí de pie junto a la impresora, se miraron no hablaron
y ella fue hacía el primero con toda la intención de reclamarle, tan pronto iba
a enunciar una palabra “él” la tomó por la cintura y la besó largamente en la
boca… desabrochó su blusa y se deshizo hábilmente de su falda… ella musitó un
par de excusas cuando de repente lo escuchó decir “Cállate ya, que la vergüenza nos encuentre desnudos, no hables, no
pienses… sólo siente…”
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