domingo, 10 de noviembre de 2013

Sin Vergüenza...

Por: Paloma Cuevas
Sin Vergüenza
Nunca se había sentido atraída por alguien como él… eran la personificación de los opuestos, ella inteligente, preparada, con un alto nivel cultural y sobretodo con una conciencia de sí que jamás habría permitido que un “tipo” como ese se acercara a menos de 10 metros de distancia… era tan básico, tan primitivo, tan macho y estúpidamente misógino, y sin embargo en la cadena de mando quedaba por encima de ella… a tres lugares en el “Cronograma” (- “Hasta en eso es un imbécil” - ella pensaba… “Organigrama, se llama Organigrama”). Recibir órdenes de un tipo “así”, le resultaba denigrante… y sin embargo no había de otra.. con todo y su pedigree ella tenía miles de responsabilidades que cumplir y no podía darse el lujo de volver a comenzar un día cualquiera entre semana.

Siempre al mirarlo se preguntaba cómo era posible que “él” hubiera llegado hasta ahí…seguro que a pesar de ser un troglodita… tenía  a “alguien”, una “palanca” de esas que con una llamadita lo arreglan todo… no había otra explicación posible.

Un día de estos fue convocada a junta… y al parecer “él” encontraba cierto placer en evidenciarla, en tratar de hacerla quedar como incompetente cuando la información de la que ella carecía era justo la que “él” “omitía” darle… y ella siempre lograba de una u otra manera salir avante sin por ningún motivo hacerlo quedar a “él” como el “soberano Imbécil” que era… pareciera que “él” se extasiaba en ponerla a prueba y que cada vez que ella respondía acertadamente la admiración de “él” y sus ganas por ella crecieran.

Ese día al término de la junta “él” le regaló una sonrisa y extrañamente ella correspondió.  Se veía bien así sonriendo.. y luego remató diciendo: -“Muy bien señorita R, esta vez sí que nos dejó sin palabras”
Esa noche de ese día… ella soñó con “él” no como el estúpido ogro de todos los días sino como un amante dedicado y conocedor.
Sintió un tremendo  escalofrío al recordarlo a la mañana siguiente, pero sonrió.

Tras esa dichosa junta, todo cambió… la actitud de “él” pasó a ser medianamente caballerosa y educada, era como si todo hubiera sido una actuación, y es que eso era aún más irritante, ¿sería que ella era bipolar y no la habían diagnosticado? O, ¿el  bipolar era “él” y ahora resultaba hasta contagioso?

Una tarde al término de la jornada laboral todo mundo se había ido… se escuchaba sólo el ruido de la impresora en el pasillo común, ella se había quedado tarde a trabajar y fue a ver quién demonios era el irresponsable que osaba cancelar su impresión, tras horas de estar trabajando en un reporte “sumamente importante”.
Se lo encontró ahí de pie  junto a la impresora, se miraron no hablaron y ella fue hacía el primero con toda la intención de reclamarle, tan pronto iba a enunciar una palabra “él” la tomó por la cintura y la besó largamente en la boca… desabrochó su blusa y se deshizo hábilmente de su falda… ella musitó un par de excusas cuando de repente lo escuchó decir “Cállate ya, que la vergüenza nos encuentre desnudos, no hables, no pienses… sólo siente…”



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